QUERIDO AMOR:

 

Te escribo esta carta porque me has hecho imposible alcanzarte y necesito despedirme antes de que termines de morir.

Llevo algunos años contigo… ha sido muy difícil conocerte, también ha sido muy difícil realmente llegar a ti. Invertí tanto tiempo, energía y dignidad intentándolo, pero luego de algún tiempo, la realidad rompe en el piso y me golpea.

El peso de tu pasado: tus miedos, tus dolores y las cosas que nunca perdonaste, nos persiguió todo este tiempo. Creo que, en el fondo siempre supe que el riesgo era enorme, sobretodo para mí. Pero ya sabes como es el amor, tan ciego! Intenté sin descanso demostrarte lo mucho que te amaba, pero no pude lograrlo. Podía literalmente quedarme dormida todas las noches, con aquella esperanza tan ingenua, de que si yo esperaba, de que si yo te daba todo lo que me pedías, de que si yo soportaba tus malos días (que eran muchos), de que si yo te amaba cada vez más, recibiría algún día lo mismo de ti. Siempre tuve esos sueños, hasta que eventualmente esos sueños fueron desvaneciéndose. Era como vivir y morir al mismo tiempo. Yo moría esperando por tí.

No creas que fue fácil para mi aceptarlo. Aceptar que te escogí, que me arriesgué más de lo que debí, que me sacrifiqué demasiado, tanto que el precio de esa esperanza fui yo misma. Obviamente, aquí también entraron en juego mis inseguridades de toda una vida, de como había sido maltratada en tantas formas por tanta gente y como con el tiempo, había desarrollado un terror al fracaso. Para mí debía tener sentido y valor por fin haber podido aceptar todo eso, poder tener el valor de amar de nuevo, de por primera vez en mi vida reconocer mis miedos, de abrirme, arriesgar y entregar todo lo que tenía en mi, todo. Todo.

Nunca me imaginé que toda mi entrega era en realidad lo que necesitaba tu ego para sobrevivir, alimentarse y volverse más fuerte. Nunca pensé que en mi anhelo por tenerte más cerca, te alejaría más de ti. Era realmente confuso y agotador como todo funcionaba al revés y todo tenía un efecto contrario. Me sentía tan torpe, tan inútil y caí en el juego manipulativo de tu ego, el cual me hacía sentir cada vez menos, más pequeña, insuficiente, desechable. Vi con mis propios ojos como de ser una víctima, pasaste a ser un brillante verdugo. Todas estas ideas que yo tenía sobre el amor, se fueron oscureciendo, tenía todo en duda, hasta el más mínimo pensamiento reflexivo sobre la vida. Experimenté en carne propia, como entregarse completamente a alguien que no está preparado para recibirlo, puede destruirte hasta el punto de no saber quien eres en realidad, hasta el punto de sentir que ya no tienes control sobre ti. Recuerdo que me decía a mi misma: esto está realmente pasándome? esto que veo es la verdad? cuál es el propósito? realmente me ama?. Patético.

Me aferraba a lo poco que me dabas, a tu sonrisa, a tu mirada, que me hacían sentir tan fuerte, me hacían sentir que todo estaba bien, que todo estaría siempre bien. Me hiciste pensar, que mendigar estaba bien, que luego vendría la recompensa y lograste de una manera precisa, mantenerme esperando por tí. Me decías que me amabas, luego me hacías sentir mal u ofendida por algo que no te gustaba, luego me volvías a tratar como si nada pasó, luego otra molestia y esta vez pasaban días en los que lo único que recibía de tí era tu hostilidad, tu crueldad y cada vez te daba más de mi, me hacías sentir nada. Pero cuando querías de nuevo darme amor, ahí estaba yo, felíz por eso, dejando atrás todo lo malo. Me daba terror perderte, perder todo este nuevo y mejorado amor que había logrado construir y sentir dentro de mi, un amor tan invencible, tan incondicional, no quería perder tanto esfuerzo, tanto amor, no quería fracasar.

Como si ya no teníamos suficiente, otro evento puso a prueba quienes éramos y que calidad de relación teníamos. Debo decirlo, aunque esperaba lo mejor, no me sorprende el resultado. Al principio tu necesidad de mi eran abrumadora porque claro, te diste cuenta de que realmente me amabas, pero yo en el fondo sabía que no era así. Lo que yo estaba viendo era que te aferrabas a mi porque realmente era lo único de lo que realmente te podías alimentar para sobrevivir a tu nueva situación. Fui tu pilar, como siempre, indetenible, estable, constante. Hasta que, estuviste bien y te adaptaste. Entonces de nuevo, la crisis. En la medida que te fuiste ocupando en tus cosas, me fuiste abandonando, me fuiste dejando atrás. Naturalmente ya no me necesitabas más. Yo colapsé, fuerte y contundentemente y a esas alturas, ninguno soportaba irse o quedarse. Por más que tenía muy claro que podía pasar eso, nunca realmente me pude preparar para evitar ese dolor. Que extraña fue esa sensación de sentirme usada. Entonces, comencé a ver como nuestra relación estaba llegando a su final. Fue tan surreal y aún a pesar de mi dolor, el mundo seguía girando arrastrando esa parte de mi que tenía que dejarte ir, sabía que era más doloroso tratar de seguir sosteniendo yo sola la soga que soltarla y descansar.

No tengo nadie a quien culpar más que a mi misma. Fue mi elección, mi riesgo. Sé que debo ser valiente, que debo hacer que cada uno de mis respiros valga, que nada detenga mi paso, sé que debo tomar mis pedazos y comenzar de nuevo, sin olvidar que debo amarme como nunca y que eso es lo único que realmente me ayudará a sanar y a aprender que realmente merezco lo mejor que la vida pueda darme.

Aún así, no hubo célula en mi cuerpo que no deseó que ojalá lo hubieses visto, que ojalá te hubieses quedado, que ojalá mi amor por ti hubiese sido lo que necesitabas para abrirte a la vida y avanzar. Hubiese sido maravilloso. Creo que una parte de mi siempre va a amarte porque por ti pude estar más cerca de mi misma, pude descubrirme y reinventarme.

El frío en mi espalda me advierte que nos queda poco, que estamos cayendo al vacío y esa vez no lo pude ni quise detener. Antes de que todo acabe, quiero decirte que te he amado más de lo que jamás había amado y que eres lo más cerca del cielo que he estado, como dice nuestra canción. “No quisiera extrañarte esta noche”, sé que todo está roto, pero daría lo que fuese por tocarte de nuevo, por olerte y sentir tu calor, porque nuestras miradas se cruzaran, por sentir tu respiración en mi cuello, por volver a tener esa sensación de que todo estará bien.

Te amo, te perdono y espero que la vida sea increíble contigo. Encuentra la libertad de tu corazón.

Adiós.

 

 

 

 

Mártir

 

El amor, el amor. Creo que el ser humano tiene una necesidad obsesiva de crucificar al amor. Saben? pareciera que el amor es el mártir predilecto del mundo actual. Es lo que sacrificamos primero, es lo que “debe” soportarlo todo, es lo que “debe” ser constante y duradero, no matter what. Pero, para completar esta relación amor/odio con el amor (loco, pero cierto), tenemos esta dependencia obsesiva de que sin amor (de pareja) no podemos vivir, no podremos encontrar felicidad ni mucho menos, paz.

Entonces, todos crecemos con estos mensajes cruzados de como vivir felices y de como es el amor, haciendo imposible amar, realmente amar hoy en día. Yo misma he sentido tantas veces, que me golpeo con la misma pared o con diferentes paredes pero con más intensidad cada vez, porque hay una idea en la que creo profundamente pero que parece no calar, no estar de moda, con pocas probabilidades de sobrevivir, de éxito. Es como ir sola en contra del sistema universal, que me quiere obligar a ser como todos, pero eso es lo que nos han hecho creer, porque en realidad el universo enterno conspira, fluye y se mueve con un amor sano, libre, real.

Nos enseñan a fingir, a recibir todos los golpes, a tener siempre la razón, a “ganar”, a que necesitamos sufrir y para todo eso, hay que tener bastante valor. Me parece que es algo que justamente ha obligado a la gran mayoría de las personas hoy en día a acostumbrarse a vivir vacíos, con vacíos que no entienden y por lo tanto no saben ni pueden llenar; esas mismas personas andan por ahí, como dice una canción “flotando entre rechazos”, insatisfechos, infelices y se acomodaron ahí. No tienen la fuerza de ir más arriba, de crecer, de decir adiós a muchas personas, pensamientos, sentimientos, situaciones, lugares, cosas. Y no saben, y no dan valor, y no se arriesgan, y no van al fondo, así que simplemente abandonan siquiera el intento o la búsqueda.

Nos deberían enseñar a como ver el amor en todo, no solo en el ser humano que es tan imperfecto y torpe. Deberían enseñarnos desde bebés que somos los primeros a quien amar y cuidar  para poder algún día proyectar todo lo que somos y simplemente bailar con la energía de todos, sin expectativas, sin juicios, sin ego. Brillar por lo que somos por dentro, vivir felices con eso, sin depender de nada más y que sí, en el camino, otra luz nos haga voltear a verla, sigamos igual de libres de alma y espíritu porque sabremos amar bonito, sabremos amar sanamente, sabremos acompañar esa otra luz sin quitarle su propio brillo, autenticidad y esencia. La cuidaremos como nos hemos cuidado nosotros y vamos a querer ayudarla a brillar más de lo que ya brillaba. ¿No es ese el propósito de amar a otro?

Me siento cansada de ir en contra de un mundo que asedia, que no entiende, que no me deja aprender más, soñar, avanzar, volar.

Me hice un set list de canciones que hablan del amor, porque necesitaba recordar lo que era y sentir algún alivio y supongo que es verdad… los buenos chic@s, llegamos de últimos. Pero creo que llegamos mejor. A menos eso es lo que quiero creer.

 

And when just the two of us are there
You won’t have to ask if I still care
‘Cause as the time turns the page, my love won’t age at all
I swear – All for one

 

 

 

Anymore

 

Im reaching out to you, but you dont hear me anymore.

Im trying to hold you, but you are not here anymore.

We pulled too many wars, but whats the use of trying? when there is nothing to fight for anymore.

All of our stars are fading way, all I see is blurry as blurry are my dreams about us.

Oceans are between us, there is no bridge to cross anymore.

No one is gonna come and save us.

We are going down, and you can see it too.

……..I would die to hear you knocking at my door. But you wont.

 

 

Yellow

 

Me siento tan sola viviendo en un mundo en el que cada vez hay menos como yo.

Lucho contra la desesperanza y el conformismo. Algo dentro de mi me dice que, si amas con toda tu entrega debes merecer lo mejor y que lo mejor está ahí afuera, que no hay que conformarse.

Pero, cada vez veo como más y más gente se rinde. Cada vez son más personas que no se arriesgan, no se comprometen y simplemente piensan que todo es descartable y sustituíble. Da terror ver como los sentimientos bonitos, verdaderos y auténticos van perdiendo su lugar en el corazón del ser humano.

El egoísmo, el orgullo, el interés, la conveniencia, lo fácil, la mentira; están asentándose más en la humanidad, como cuando un cáncer hace metástasis.

Es como un plan maestro para volverte uno más del montón, alguien común, otro títere de lo efímero.

Me he aferrado toda mi vida a una idea del amor, como esa fuerza que mueve al mundo, como la única fuerza que necesitamos para lograr todo lo que queramos en nuestra vida. En el caso específico del amor de pareja, lo he visto como ese riesgo que tomamos cuando entregamos todo lo que somos y nos lanzamos a volar esperando que en algún momento, alguien sea felíz de tomar nuestra mano para hacer ese vuelo conjunto y que eso nos llene de tanta plenitud, que seamos capaces comprometernos y de afrontar la vida juntos, sin peros, sin un plan b, sin titubear. Los dos, fuertes como roble, como uno solo, juntos frente a la vida.

Me niego a pensar que eso no existe como lo concibo, porque no tendría sentido para mi y la vida perdería parte importante de su encanto.

No me puedo conformar.

 

There’s a lady who’s sure all that glitters is gold

And she’s buying the stairway to heaven

When she gets there she knows, if the stores are all closed

With a word she can get what she came for

and she’s buying the stairway to heaven

 

 

And it’s whispered that soon if we all call the tune

Then the piper will lead us to reason

And a new day will dawn for those who stand long

And the forests will echo with laughter

 

And as we wind on down the road

Our shadows taller than our soul

There walks a lady we all know

Who shines white light and wants to show

How everything still turns to gold

And if you listen very hard

The tune will come to you at last

When all are one and one is all

To be a rock and not to roll

 

Stairway to heaven – Led Zeppelin

Corintios

“El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable. El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie. No es orgulloso. No es grosero ni egoísta. No se enoja por cualquier cosa. No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho. No aplaude a los malvados, sino a los que hablan con la verdad. El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo. El amor nunca falla.” 1 Corintios 13

Cada vez que en la vida me encuentro con personas que me hacen olvidar un poco lo que en realidad es el amor verdadero, repaso Corintios 13 y, me pasa como cuando veo la misma película en diferentes etapas de mi vida: cada vez lo entiendo distinto. Quizá porque obviamente la experiencia debería traerte más sabiduría y conciencia, además de que con el tiempo adquieres una cierta manía de cuestionar todo lo que lees o escuchas como parte de un inagotable impulso de llegar al fondo de las cosas. Es inevitable vivir experiencias de la mano de personas que en cierto punto te hagan perder el norte. A veces te enfocas demasiado, te esfuerzas demasiado, te convences demasiado y no te das ni cuenta hasta que ya estás hasta el cuello. Te concentras tanto en no fallar que simplemente te pierdes a ti mismo en el proceso.

“La preeminencia del amor”. Recuerdo la primera vez que conocí estos versículos y me conmovió la lectura. Me pareció simplemente hermoso. Tenía 18 años y mi idea del amor era simplemente idílica. Recuerdo haberlo leído durante mi divorcio también y nada en ese momento tenía sentido con lo que estaba leyendo. También lo releí cuando me volví a enamorar y me dio una especie de referencia de cómo debía enfocarme en amar de una mejor manera. Fue realmente esperanzador solo imaginar que podría tener eso en mi vida, después de tantas decepciones. Realmente cambió mi perspectiva del amor. Tres años más tarde, vuelvo a repasarlo y pensé: ¿habrá algún ser humano capaz de llegar a amar de esa manera?.

Mi caminar me ha hecho dudar que el ser humano sea capaz de manejar términos tan absolutos como: “siempre”, “nunca” o “todo”. Evalúo si para llegar a sentir amor verdadero, hay que convertirse en un completo mártir por eso de que lo aguanta todo, espera todo y soporta todo. Me pregunto si cuando hablan del sacrificio, tiene que ver con sacrificarse uno mismo incluso por las razones equivocadas, pero en nombre del amor.

Yo creo que el amar tiene sus fallas, no en su propia esencia, sino porque quien lo contiene es, por naturaleza, defectuoso, imperfecto y con tendencia a ser errante. Por lo tanto, nos pasamos la vida aprendiendo a conocernos, construyendo un carácter coherente, viviendo experiencias que nos fracturan y a la par, intentando a aprender como amar. Somos como un computador al cual varias veces se le actualiza el sistema operativo porque el anterior estaba obsoleto y lleno de fallas mejorables. Así somos. Apuesto a que si les pregunto, su forma de amar en cada relación que han tenido ha sido distinta y, dependiendo de la apertura y de la disposición de aprendizaje y crecimiento, esta fue mejorando un poco cada vez. No he conocido a personas que hayan llegado a la vejez, que me hayan asegurado que el amor nunca falla, o que se llega a un punto de tener paciencia en todo o de ser siempre amable.

Sin embargo, estoy de acuerdo con varias afirmaciones. Eso de no ser orgulloso, rencoroso, grosero y egoísta. Creo que alguien que mantenga estas actitudes de una forma permanente en su personalidad, es simplemente incapaz de sentir amor verdadero. Creo firmemente que el resultado de estas actitudes es abarcar partes de ti y endurecerlas, haciéndote prácticamente inmune al amor. Alguien quien sienta odio, puede sentir amor? Alguien que sienta miedo, puede sentir amor?. Alguien que sea egoísta, puede ser capaz de sentir amor por alguien más que él mismo? Alguien que tenga la fortaleza de herir, tiene la fortaleza para amar?. Según mi propia experiencia: No. También asiento en eso eso de creer, refiriéndose a la confianza que no puede faltar y a la capacidad de superar situaciones creyendo que en la unión está la fuerza.

En definitiva, hoy en día siento que lo que quiso decir Pablo cuando escribió esta primera epístola, va enfocado a como debería funcionar un matrimonio cristiano (o para no caer en ortodoxia, cualquier relación donde se profese amor). Pero para mí, creo profundamente que es un llamado a no dejarse llevar por las emociones o por conductas y sentimientos negativos, es un llamado a confiar sin miedo, a acompañarse de la manera más incondicional que se pueda, a perdonar nuestros errores entendiendo y aceptando nuestra naturaleza pero con la convicción de que podemos mejorar continuamente; pero, sobretodo, es un llamado a hacer prevalecer el amor por sobre todas las cosas.

Con eso me quedo y es más que suficiente.

I find you

 

I’m trying. I’m trying hard.

But the more I try, the more I get lost in myself.

The more I try to clean the mess, the more chaos I get.

What are you trying to tell me?

What do you want for me to understand?

I already know I have no control over inevitable.

I already know I cling to lost causes because I cling to my own philosophy of change.

Now I′ve come up with this nagging feeling.

I’m tired to feel like I’m fucking crazy, hoving around,

seeing beauty where there is not.

I’ll keep my cool but I’m fiending. I’m tired of chasing people or peace.

What is the use of feeling if you won’t let it be?

What is the use of being different in a blind world like this?

The only thing that is always abiding is you,

at the end of all my tunels, i find you.

So I think I got my answer.

 

“Unable to perceive the shape of you, I find you all around me. Your presence fills my eyes with your love, It humbles my heart, for you are everywhere” The Shape of Water (movie)

 

 

 

 

 

Fuerza y Fragilidad

Mi sensibilidad: mi fuerza y a la vez, mi fragilidad.

Hay un precio por sentir tan intensamente, un precio por vivir separada del resto y evitar analizar todo lo que me rodea, sin filtros, sin protección. Solo yo frente al mundo, frente al caos, la desesperanza, el amor, el odio, la injusticia, el tiempo.

Veo como cada vez más personas se aferran a su estupidez. Me quedo callada, solo escucho. Me invade esta sensación de ahogo, de amargura, de no pertenecer, de no querer pertenecer. Me pregunto si encontraré ese lugar donde encaje alguna vez, más allá del espacio que me he fabricado para mi misma, en donde me siento cómoda y segura, donde no habrá un comentario hiriente, donde no habrá nadie usándote o haciéndote la vida más complicada, donde no hay decadencia, ni niños muriendo de hambre, ni guerras, ni la asquerosa política o el nauseabundo poder.

Pensar que todo esto es causado por esta “especie” con la que me obligan a integrarme y de la que “soy parte”, me hace querer descubrir vidas en otros planetas o para ser más realistas, por lo menos me hace soñar con vivir en un bosque en Escocia. Sé que hay situaciones peores, sé que siempre es bueno agradecer; y, sin embargo, mi referencia jamás será lo denigrante… solo para encontrarme a mi misma un poco “aliviada” por mi “suerte”. Mi ansiedad se convierte en pánico, cuando pienso en mis hijos y veo que este peligroso mundo es lo que les estoy dejando, lo que les estamos dejando a todos nuestros hijos… Debe haber algo más.

Crear mi espacio no ha sido algo cobarde ni fácil, ha sido mi intento de protegerme, ha sido mi decisión sana e inteligente de mantenerme a salvo y cuerda. Espero que un día amanezca y simplemente, sea suficiente.

“El mundo es un lugar peligroso para vivir; no por la gente malvada, sino por las personas que no hacen nada al respecto.” – Albert Einstein